De los hallazgos de restos arqueológicos encontrados en la zona se deduce que el valle del Órbigo y sus cercanos del Reguero y del Eria, estuvieron poblados desde épocas muy antiguas. La suavidad del terreno, su idoneidad para la labranza, junto con los numerosos cauces de agua, hacen de estos valles una zona adecuada para que exista población desde la prehistoria. Sin embargo en el actual término de La Torre del Valle no se ha localizado, aún, ningún yacimiento arqueológico, aunque han aparecido instrumentos de piedra pertenecientes al paleolítico y neolítico en el término del pueblo, en las zonas del Villar y del Monte.

Al final de la prehistoria, la época de los metales fue una etapa convulsa, con movimientos de pueblos y enfrentamientos militares. La zona de la Torre era de fácil acceso y paso, al igual que lo es hoy, por lo que los asentamientos no debieron ser duraderos. La zona está ocupada por los astures, cuyo territorio llegaría hasta el rio Astura (Esla). En las cercanías de la Torre se encontrarían alguna de las ciudades más importantes de este pueblo: Brigecium, (en las cercanías de Benavente, algunos historiadores lo sitúan en el Peñón de Villabrazaro, otros en Castro Gonzalo, y otros en Fuentes de Ropel), Bedunia, (San Martín de Torres), Asturica, (Astorga) y Lancia (lugar no identificado, que algunos historiadores sitúan en Arrabalde y otros cerca de León). Las guerras entre los romanos y los astures provocan el movimiento de los astures que se refugian en Lancia, una vez traicionados por los pobladores de Brigecio.

Los astures son un pueblo celta que sigue ciertas costumbres como el matriarcado, la mujer es la que transmite el linaje, así al desposarse, los hombres pasaban a vivir con la familia de la mujer. Adoran a fenómenos naturales, arboles, montañas, etc. parece ser que el dios principal es el monte Teleno.



Tras la derrota de los astures por parte de los romanos, la zona comienza a romanizarse. En los valles circundantes, sobretodo en el del Órbigo hay numerosos restos arqueológicos romanos, como el alfar de Valerio Tauro, en el Castro de la Corona-El Pesadero en Manganeses, la villa de Requejo en Santa Cristina, los campamentos de Petavonium en Rosinos de Vidriales, la Quinta del Villar en Quintana del Marco. Estos lugares estaban unidos por vías, entre las que destacan la Vía de la Plata cuyo trazado, parece ser, atraviesa el término de la Torre, coincidiendo con la carretera que va de Villabrazaro a Maire. En el año 711 tiene lugar la invasión peninsular por parte de los árabes, que llegan a nuestras tierras pocos años después, sin duda favorecidos por la existencia de la Ruta de la Plata. El avance árabe es frenado con la derrota de Polvoraria (Polvorosa), en el año 878 con Alfonso III al frente, en la que los musulmanes fueron atacados por las tropas cristianas junto al río Órbigo, en las proximidades de Benavente, cerca de Manganeses quizás. Cuenta la tradición que en la batalla intervino la Virgen de la Vega, arrojando piedras al enemigo. Este tipo de leyendas son debidas a los monjes mozárabes que huyen de Al-Andalus y que pretenden extender la religión cristiana por el norte de la península, zona no demasiado cristianizada.

El valle atravesado por el arroyo Reguero o Ahogaborricos, fue conocido desde el siglo X como Valle de Santa María , y en algún texto de esta misma época se cita a Santa María la Antigua, lo que hace referencia una remota iglesia, o monasterio dedicado a la Virgen que, además, administraría política y espiritualmente toda la zona, al igual que lo hacen otros Monasterios próximos como el de Nogales.



No es hasta el siglo XII en que encontramos datos concretos de la Torre, Turris, como se la denomina. Este topónimo se refiere a una torre fortificada de vigilancia que se localizaría en el término del actual pueblo. Sin embargo no podemos saber donde se encontraría, es posible que estuviese en alguna de las partes de la iglesia actual, la zona del campanario o la explanada que hay a sus pies podría ser su ubicación.

En estos siglos la Torre forma parte de la merindad de La Polvorosa que integra el alfoz o territorio perteneciente e al concejo de Benavente. La relación entre las aldeas de la tierra y la villa era desigual, y según los criterios actuales injusta. La villa tenía una situación de superioridad con respecto a las aldeas que estaban obligadas a vender sus productos en Benavente, que además cobraba impuestos por las ventas, e imponía una serie de cargas a los pueblos, esta situación de superioridad jurídica se extiende de una u otra manera durante todo el antiguo régimen, hasta el siglo XIX.

La sociedad de la época estaba basada en el privilegio de unos pocos, señores, eclesiásticos, y moradores de grandes núcleos urbanos, frente a otros muchos, obligados a pagar tributos, y a trabajar para los señores. En 1336 el rey Alfonso XI hace merced al Convento de Santa Clara de Benavente de 1000 maravedís de los tributos de la Torre, Herreros y Brime. Pero no fue posible cobrar esa cantidad debido a la pobreza de los lugares. Benavente, con su alfoz, es entregada en 1397 al noble portugués Juan Alonso Pimental, con el título de Conde de Benavente, y por lo tanto La Torre pasaría a ser parte de las tierras de este señor.

En el año 1402 Juan de la Torre, señor de la Torre, dona el pueblo al Convento de Santa Clara de Benavente. Las condiciones impuestas por las monjas, sobre todo el nombramiento de alcalde, no gustaron a los vecinos que iniciaron un pleito contra el Convento que duro bastantes años, llegando hasta Roma, y que finalizo con una sentencia del Papa Luna, Benedicto XIII, que excomulgaba a los vecinos de la Torre .

Los habitantes de la Torre eran famosos en toda la comarca por su afición al teatro y a las comedias, afición que ha llegado hasta hoy, raro es el verano en el que no se representa alguna obra de teatro en el pueblo. Otra de las ocupaciones distintivas frente a los pueblos limítrofes, era la profesión de matarife, que parece ser ocupación de varios de los vecinos que desempeñaban con gran maestría, por lo que eran famosos en la comarca. Esta profesión propia de mozárabes, hace pensar en la existencia en el pueblo de mozárabes o descendientes de ellos.

Otra de las actividades de la zona era la agricultura centrada en los cereales y la vid. Las vides de la Torre producían un vino muy apreciado en las ferias de la comarca. Así en la feria de Benavente se vendía vino de Toro, Rueda y La Torre (Es curioso ver donde se encuentran hoy los vinos de Rueda y Toro, y los de la Torre…) .

Uno de los documentos más interesantes y antiguos conservados de la Torre, tras el incendio del Archivo Municipal, son las Ordenanzas Municipales de 1527 conservadas en el Archivo Municipal de Benavente . Las Ordenanzas son normas de buen gobierno otorgadas por el Regimiento (Ayuntamiento) de la Torre para la organización de la vida en el pueblo, regulan temas como el aprovechamiento de los pastos, la guarda del ganado, las viñas y el vino, los robos en los huertos y viñas, el cruce de carruajes y caballerías por viñas y sembrados, etc. También recogen otros temas de la vida diaria como la obligación de asistir a misa y a los funerales que tenían todos los vecinos. Según este documento el primer sábado de junio era festivo por lo que se celebraba una misa con procesión, pero esta festividad no se ha conservado, con lo que no sabemos a quién se veneraba. En esta época vivían en la Torre cuarenta hombres adultos, por lo que se podría suponer que la población total rondaría las doscientas personas.

Otros documentos aportan información sobre la relación entre la villa y los pueblos, como los que hacen referencia sobre el reparto hecho entre los pueblos para la reparación de la muralla de Benavente. A la Torre le corresponde la reparación de treinta tapias, Paladinos repara nueve, y San Román diez y seis. Lo que indica que la población de la Torre era muy superior a los otros dos pueblos.

Uno de los documentos más interesantes para conocer la realidad del pueblo son las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, documento elaborado entre 1750-54. Se trata de un documento de averiguación de las propiedades del pueblo, para imponer una única contribución igual para todos, en función de los bienes de cada uno. La contribución no llego a cobrarse, pero el documento que constaba de cuarenta preguntas, y sus respuestas, aporta una interesante información sobre las propiedades y los propietarios del siglo XVIII .



Según las respuestas, el pueblo es Señorío del Conde de Benavente, que recibe un foro de catorce reales y veintiséis maravedís. La tierra, de distintas calidades, es mayoritariamente de secano, aunque se citan eras, prados y plantíos. Las viñas ocupan parte del territorio, otra parte se dedica al cereal, entre los frutales destacan las peras de valle y las almendras. La medida de tierra que se usa es la carga, de la que da las equivalencias en otras medidas. Sobre los habitantes señala que son cuarenta y nueve vecinos, se entiende varones cabezas de familia, (el cálculo de multiplicar por cinco, podría rondar las doscientas cincuenta personas) con sesenta y una casas habitadas y un solar de otra. Reciben servicio de un médico cirujano, José de Espinosa, que es vecino de Pobladura del Valle, también hay un herrero, Andrés Payno, una taberna alquilada por Pedro González, veintinueve labradores, seis criados, diez jornaleros, tres pastores y cuatro pobres de solemnidad. En el pueblo también hay un cura párroco, y un racionero de la iglesia.

Del documento también se desprenden otros datos de interés como son el presupuesto municipal y los gastos municipales que son los de rogativas, conjuros, bulas, pago de cupos de puentes, y nombramiento del Oficial de Justicia, en total ascienden a doscientos noventa y tres reales. También se detallan los impuestos pagados al Conde de Benavente, a la Iglesia del pueblo y al Convento de Santa Clara de Benavente, y los distintos salarios que cobraban los vecinos, por ejemplo el cirujano cobraba de los vecinos unos trescientos reales al año, y los criados dos reales diarios.

El siglo XIX comienza con una invasión y la consiguiente guerra, la de la Independencia. En 1809 las tropas francesas estuvieron acampadas en la Torre. Los soldados pasaron varios días en algunas casas que los vecinos habían abandonado temporalmente, dejando un gran destrozo a su paso al partir del pueblo de manera precipitada, los mayores del lugar recuerdan oír a sus antepasados este hecho y alguna anécdota relativa al mismo.

En 1822, un decreto de 27 de enero hace oficial una nueva división territorial de España. La Torre del Valle pasa a formar parte de la provincia de Zamora. Con anterioridad había formado parte de la de Valladolid, y de la Provincia de las Tierras del Conde de Benavente y Luna. De gran interés para conocer la Torre en el siglo XIX es el Diccionario encargado por el ministro Pascual Madoz en 1845. Según las noticias recogidas en él, La Torre consta de cuarenta y siete casas, frente a las sesenta y una que había un siglo antes, una iglesia parroquial llamada Santa María y una ermita dedicada al Santo Cristo. El terreno es desigual y de secano, con caminos locales, sin hacer referencia al antiguo Camino Real al oeste del pueblo paralelo al Reguero, o al Camino de Maragatos, al este que coincide en su trazado con la Nacional VI y muy transitado en esta época. Los productos principales son cereales, legumbres, vino y pastos, en los que se cría ganado lanar. También tiene caza y pesca de barbos y truchas. Tiene 198 habitantes, pertenece al Partido Judicial de Benavente, y a la Diócesis de Astorga. El capital que produce es de 33.936 reales al año, paga 5.412 de impuestos y 3.328 reales y 20 maravedís de contribución. El siglo XIX concluyó con un hecho muy dañino para el vino de la Torre, la plaga de la filoxera, que aniquiló una parte de las viñas autóctonas del pueblo. Estas fueron sustituidas por viñas de menor calidad, con gran daño para el vino tradicional, las viñas hibridas, plantadas sobre todo en la zona del Villar. Durante los últimos años del siglo se desarrollan las obras del ferrocarril Plasencia-Astorga, cuya inauguración oficial fue celebrada con gran entusiasmo popular el 21 de junio de 1896.

El siglo XX es un siglo complejo, la gripe de principios de siglo y la Guerra Civil fueron los hechos destacados en la primera mitad de siglo. Es también época de de desarrollo demográfico, la población de la Torre casi alcanza las 400 personas, pero gran parte de ellas tienen que emigrar, un primer momento en los años 30 hacia América, y un segundo momento en los años 50-60 hacia Europa y algunas zonas de España. A partir de este momento la población y el desarrollo del pueblo no ha hecho más que caer hasta la actualidad, con una población muy envejecida, que no parece augurar un futuro prometedor. Paradójicamente las comunicaciones por carretera han mejorado sustancialmente. En 1965 se inaugura el puente sobre el Órbigo comunicando las dos márgenes del rio. En esta misma fecha se repara la nacional VI dotándola de más anchura. Recientemente se construirá la Autovía de la Coruña, que entronca con la Autovía de la Plata y la de las Rías Bajas en la zona de Villabrazaro, constituyendo un nudo de comunicaciones potencialmente muy importante que esperamos constituya un motor de desarrollo económico para la zona.

(El Ayuntamiento de La Torre del Valle, agradece su inestimable y desinteresada colaboración a D ª Rosa López Alonso, natural de La Torre del Valle, y D. Constantino Blanco Rubio, natural del Paladinos del Valle)

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23 Septiembre 2016
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